EL AGUANTE



La Boca. Barrio adoptivo que me acogió durante mi estancia en Buenos Aires.
Catedral del tango, el asado y el mate en las puertas del conventillo.

Montaña rusa donde las haya, nacen y mueren ilusiones a enormes caudales diarios.
Perros y personas en cantidades equitativas.
Amor y miseria en bolsillos vacíos y noches de fierro.

Y el aguante, sobretodo el aguante, de todas y cada una de las personas, que dieron color a sus caminitos...

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